En el transcurso de días pasados, me he encontrado con publicaciones de amigos y conocidos así como gente que forma parte de grupos de corredores en Facebook quienes expresan su inconformidad por las carreras “caras” que son organizadas por diferentes instancias, empresarios, comités, etcétera.

Si bien estoy de acuerdo que, efectivamente, hay carreras que salen de un rango “normal” y se elevan a los 300, 400, 500 o hasta 700 pesos, no todas estas carreras son CARAS, sino más bien COSTOSAS. Lo caro, es aquello que no satisface tus necesidades quedando a disgusto por lo que obtuviste a cambio de tu pago. Lo costoso es aquello que se invierte en un producto o un servicio a un precio elevado pero cubriendo tus expectativas (y dejándote sintiendo muy feliz, por si fuera poco).

Ejemplo caro: Maratón de la Independencia León. La calidad de las playeras, el kit de corredor y las medallas se acercan más a lo que uno pagaría por una carrera organizada con fines meramente de lucro recibiendo a cambio cosas de la más baja calidad. 🙁  Y que triste, pues Leonesa soy y me da un poco de “chivia” estar “escupiendo pa’ arriba”.

Ejemplo Costoso: Maratón LALA, gustosa pago hasta 700 pesos pues sé que lo que obtendré además del gusto de correr ( no hay que olvidar que se supone, es de lo que se trata ¡eh!) me dejará conforme. Playera de Finisher, kit, medalla con detalle, toallita y hasta el kit de recuperación está bien armado.

Entonces, mi estimado corredor inconforme y quién además busca cuidar su bolsillo, la sugerencia es la siguiente:

Si una carrera le parece cara, no la corra.  Muy su bolsillo, muy su dinero, muy sus gustos.

Si no tiene recursos para pagarla y afirma que ¡las calles son libres, correr es libre y para todos!, vaya usted y corra en el parque de su colonia, o por las calles de su ciudad (o en la deportiva, si sí quiere pagar 10 pesos de entrada).

Si de plano sus ganas de correr a lado otra gente loca como es usted (¡es la neta del planeta y usted lo sabe!), en una carrera organizada por expertos (a veces, otras veces no) son más fuertes que la lógica y sensatez que le dice: “no money, no honey”, y decide arrojarse a correr al estilo pirata, por lo menos siga las siguientes recomendaciones:

  • Agradezca al comité por hacer posible el cierre de calles para que pueda usted correr como gallina sin cabeza, sin temor a ser atropellado.
  • Agradezca al comité el tiempo y el esfuerzo de haber hecho los arreglos con las instancias gubernamentales necesarias para el evento.
  • Agradezca también a los tránsitos que si bien están parados charlando a media calle, (y pudiera ser que hasta comiendo una torta de chorizo con papas con su cafecito) sirven como para-rayos a todas las mentadas y recordatorios del 10 de mayo que lanzan los inconformes automovilistas hacia usted, si USTED, quien está aceptando de manera convencedora, en ese momento formar parte del grupo de gente que pagó por ese muro de contención (¡pues conveniencia es, no me diga que no!).
  • Absténgase de tomar la hidratación que otorgan los organizadores de la carrera y que está pensada y destinada para quienes SI optaron por gastar su dinero con ese fin. Y…
  • Absténgase de tirar mala vibra en contra de los organizadores. Como ya lo establecimos al inicio de este texto, muy su bolsillo, muy su dinero, muy sus gustos. Además, no conozco a nadie que le encante que llegue alguien a tirar mala vibra acerca de sus elecciones en gasto. Es más, no conozco a nadie que le encante la gente que tira mala vibra, punto.

Es como si llegara usted a una fiesta en casa de un amigo quien hizo inversión en dicho evento, y solamente tuviera a bien criticar, denigrar y devaluar todo lo que su amigo compró para la reunión o hasta la misma casa donde se está efectuando la pachanga. ¡Oiga, eso no está padre!

Bien, pues con esa reflexión me quedo en esta mañana de miércoles 10 de febrero, invitándole a que lo piense un poco y además, a poner en práctica aquello que como atletas (Amateur o profesional, al final de cuentas corredores somos y en el camino andamos) nos define: Somos personas sanas, respetuosas, congruentes y alegres de vivir. Practicamos la camaradería y la ética, entre otras cosas.

¿No?

Yo (soy) Corro. Y tú también, puedes serlo.