Son las 4:22am. Me ha costado algo de trabajo conciliar el sueño, no sé si es por el relajo que traen en el antro de la esquina o si es porque mi cerebro ya quiere que arranque el día, ya quiere estar en la Deportiva del Estado esperando la salida de la carrera y gozar de esa sensación, esa mezcla extraña de sentimientos que oscilan entre alegría, dolor, euforia, desesperación…y alegría de nuevo.

Intento dormir un rato más, por lo menos hasta las 5:00am pero la verdad es que ya mi corazón está latiendo tan fuerte, que siento que despertará a mis 3 hijos que duermen a mi lado. Mejor me levanto y comienzo con los preparativos.

Es domingo 20 de septiembre. Según el programa que estoy llevando para correr el Maratón Powerade Monterrey en Diciembre, me tocan 19.3km. Apenas hace 21 días estaba en el D.F a esta misma hora, preparándome para la salida de mi segundo maratón… y hoy quiero repetir la hazaña. Si, leíste bien. QUIERO. ¿Por qué? Porque puedo. Porque deseo llevar a mi cuerpo a ese estado en el que la mente y mis piernas entran en una lucha intensa y ambos tratan de demostrarle al otro quien tiene la razón. Las piernas dicen…va, claro que puedes. Traes el fondo, traes la fuerza, traes el ritmo. La mente dice: Si, si puedes. Ya lo hiciste hace 21 días, hoy también podrás…pero…¿Y si no? ¿Y si estando en el km 20 truenas como ejote y terminas despanzurrada a media calle, sin poder dar un paso más? Y deja tú, es a medio recorrido, ¿¡cómo te regresas!?

Bueno, bueno, basta ya de eso. Ya lo publiqué en el “feis” y mis amigos ya me echaron porras… Bueno, no todos. Hubo gente que me dijo que no lo hiciera, que mis piernas aún no están listas para ser sometidas al estrés e impacto que tiene en los músculos correr 42, 195mts, y peor aún, tan pegado a otro maratón. Hubo gente que me dijo: “No estoy de acuerdo con tu decisión, pero te respeto”. Y hubo quien me dijo: No lo hagas. No lo hagas. No lo hagas… (Eco tenebroso).

Creo que son esas voces las que escucho cuando mis pensamientos me hacen dudar acerca de salir y hacer un tercer maratón en un periodo de 7 meses. 2 en 21 días.  Sí, estoy eufórica…pero hay algo que los demás no saben. Hay una parte de mí que no conocen y que por más que se las explique no podrán entender. Esa parte que está consciente que en los últimos dos maratones me guardé. Me medí, no me dejé llevar por el ritmo de la gente, no me impuse metas fuera de mi alcance.

El primero, lo hice para terminarlo. El segundo, lo hice para saber que se sentía correr en la ciudad de México, con una altura diferente a donde he entrenado, un lugar en el que jamás había corrido…y cuyo maratón marcaba una altimetría bastante retadora. Hace 2 semanas soñé que quería correr el maratón de León, y en mi sueño olvidaba todos mis accesorios. Llegaba a la salida que era del arco de la calzada a las 11:35am y desistía de correr, por mi salud. Pues esto no es un sueño. Esto, es real.

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¿Acaso tengo deseos suicidas? ¿Acaso estoy intentando sobresalir y que los demás digan…oh, mira, corrió 3 maratones en el mismo año…? NO. No corro por eso. Corro por mí. Pues bien, entonces estoy lista. La decisión fue tomada el viernes 18 a las 13:51 horas después de una charla con mi coach, Guille. Al pedirle que me inscribiera a los 21km, me dijo: ¿Pues ya estarás acá, no? ¿Qué te hace falta niña? Es tú ciudad….es tu gente….traes el entreno…. ¿Quieres? ¡Puedes! Órale pues, que 21 se conviertan mágicamente en 42 (195).

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5:15am. Tengo que embarrarme los dedos de los pies con esta cremita que me regalaron allá en el D.F. Huele como a mantequilla….un poco más por acá donde me han estado sangrando los dedos por el roce del tenis contra la calceta, y acá también, por debajo de donde roza el top….¿dónde más será bueno? Creo que con eso tengo. Ahora, a ponerme la pomada en las pantorrillas. Bastante, para que aguante todo el recorrido, también en las rodillas, esas podrían darme lata. Ok, ahora soy una mezcla de olores extraños entre pomadas, iodex negro, desodorante, perfume y gel. Ni modo, así es esto.

5:30am: 2 rebanadas de pan con jalea sin azúcar, un café con una cucharada de azúcar y agua. Y hay que ir al baño, eso es muy importante. No quiero que sea la panza la que me detenga en esta hazaña.

Son ya las 6:45am. Ya hubo sesión de fotos y ahora me concentro en mí y en la salida. Creo que somos aproximadamente 3 mil personas esperando el balazo. ¿Si cabemos todas aquí? Va a estar medio apretado, ¿no? ¿Si está bien cargado el Garmin? ¿Si traigo suficiente música? Si se me acaba la música sería una tragedia. Ah, perfecto, ya sonó el balazo de salida….pues lista o no, aquí voy. (Cual lista o  no, claro que estoy lista). Me siento bien. No voy a romper record, solo voy a terminarlo y a disfrutarlo. Será un maratón a pasito tun-tun mientras disfruto de mi ciudad y de su gente.

Recorro los primeros 18km a lado de Paco, a quien acabo de conocer y quien entrena en el metropolitano. Vamos emparejados en paso y agarramos buena conversación, con la respectiva checada de paso a cada kilómetro. La verdad es que no esperaba esto, estamos ya promediando en 6 minutos el kilómetro lo cual significa que si sigo así, estaré cerrando en 4:12…. ¿neta? ¿Podría hacerlo? A poco….!BASTA! Deja de pensar tarugadas. No viniste a romper un record, ni a bajar tiempos. Solamente viniste a acabarlo, así que enfócate a escuchar a tu cuerpo.20150920_074659

En el kilómetro 27, empieza la batalla. Es el sol, es que hay unas ligerísimas subidas, y es el hecho de que sí, apenas hace 3 semanas corrí otro maratón. A esto es a lo que vine. Aquí es donde veré si tengo lo que se necesita para hacer 2 maratones back to back. Hay un aumento importante de llevar un ritmo de 6 minutos o menos el km a 6:15…6:31…6:34….tssss ya le pegué a los 7 minutos el km. Está bien, lo confieso, hubo un momento, un ligero instante en el que pensé que podría mantener el paso constante a 6 y hacer mi mejor maratón hasta el momento, pero definitivamente con este calor, el sol, el cansancio y el peso de la “X” de México, tendré que ser realista y regresar al objetivo primario de terminar los 42km. ¿Qué eso que escucho? Una voz en mi cabeza que me dice….puedes caminar….se vale caminar…..¡No! !Está loca esa voz! No quiero caminar. (anda…¿solo un poco?) NO. No voy a caminar. Seguiré trotando aunque llegue a 8 minutos el kilómetro, no me importa. No caminaré. Puedo cerrar este maratón trotando, corriendo, pero no caminaré.

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Paco se ha quedado atrás. Estoy sola. Ahora entro en oración con Dios. Platico con él y le doy las gracias por darme la fuerza y la salud necesaria para correr. Por no haber tenido consecuencias graves de la fractura de sacro que sufrí en el 2012. Si, un año antes de empezar a correr. La fractura que un día ya no me dejó avanzar más; ni gateando podía andar. Dios, te doy gracias por mi familia, por mis hijos, por mi vida. Quedan 6 kilómetros para llegar a la meta. Kilómetro 36. Empiezo a hablar con mi padre. A darle las gracias por todo lo que es, por lo que ha sido y porque reconozco que es el mejor padre del mundo mundial. Km 37. Hablo con mi madre, le doy las gracias por su fortaleza, por ayudarme a ser una mujer de bien. Km 38….mis hijos…¡¡¡mis hijos están ahí en el km 38!!! También mamá y papá. Es la primera vez que están los 5 en una de mis carreras, y no lo puedo creer. !Qué emoción, qué bonito!…y ya los pasé…ya se quedaron atrás….ahora estoy sola de nuevo, sola con mis pensamientos, con mi respiración agitada y con la voz… esa voz que me dice que no tiene nada de malo caminar los últimos 2 kilómetros mientras veo el reloj y pienso que 4 horas 15 minutos están muy bien para estar llegando al km 40.  Es esa misma voz la que me recuerda que si ya llegué al kilómetro 40 corriendo y trotando, sería una tontería caminar ahora. Así que agarro aire, pienso en mi hermano Javier que está allá arriba en el cielo acompañándome, echándome porras y sigo adelante.Screenshot_2015-09-24-13-48-55

Estoy entrando a la última curva y veo la pista de la deportiva del estado, la misma de donde salimos los 3 mil (según yo) sonriendo y gritando hace 4 horas 26 minutos atrás. Sabía que lo podía lograr. Sabía que corriendo la vida es mejor. Y también sé que terminé completa y entera, más de lo que empecé. Más completa y entera que quien era a las 7 de la mañana. No hubo muro. No hubo desesperación. No hubo más que lo que siempre hay cuando salgo a correr. Dios, mi familia, mis piernas, mis voces contrastantes, mi música, mi corazón y yo.

Hasta la próxima Maratón de León. Monterrey 2015; ahí te voy como #corredordevalor a favor de los niños con autismo…a menos que la vida se me atraviese y en el inter, decida correr otro maratón antes de que llegue nuestro día.

Yo (soy) Corro. Y tú también, puedes serlo.