Ya sé, es muy pesado levantarse temprano, pero puedes hacerlo más tarde, nadie te obliga que sea de madrugada. Ya sé que al principio es muy pesado, aún cuando al principio es cuando más rápido te vas. Ya sé que mejoras muy lento y que acumulas ropa sin lavar a la carga ya existente.

Pero ¿te acuerdas del viento cuando se cuela por tu cuello, esa sensación de llenarte de aire los pulmones, de saberte parte de la naturaleza al respirar, de sentir ese calor en el cuerpo bajo el sol? Y ni qué decir cuando no hacías nada, tanta rabia acumulada en el pecho, tanta necesidad de estar un momento contigo a solas, no por egoísmo, sino solo por eso: NECESIDAD; ahora lo tienes, puedes rabiar, reír, bailar en tu mente (y un poco con el cuerpo, ¿qué importa?), saludar a los desconocidos, asustar a los extraños, sentir esa verdad de saberte capaz, que aunque pesaba iniciar este día, ya no habrá quién te pueda detener.

Y cuando no puedas dar mucho avance, camina, nadie te critica, soy tu mejor couch, te perdono y te regaño, así avanzas un poco más, así puedes llegar a hacer los maratones y la verdad que sí, por ello existe más respeto a tu persona, más amor a tí, de quien más debes recibirlo: de tí misma. Así que párate, deja la TV y ponte tus tenis, es tiempo de correr, es tiempo de matar esa rabia, o esa llantita, o simplemente de integrarte al planeta para poder abrazarlo, para poder simple y sencillamente: ESTAR. ¡Vámonos!.

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